miércoles, 12 de septiembre de 2018

Due diligence penal

La due diligence es un procedimiento indispensable en el mundo de las operaciones de fusiones y adquisiciones. Este examen de la compañía nos permitirá detectar las oportunidades, pero sobre todo los riesgos para tomar una decisión con toda la información disponible. Por este motivo, normalmente cualquier proceso de due diligence contempla aspectos y contingencias fiscales, medio ambientales, societarias, mercantiles, de protección de datos, de propiedad intelectual e industrial, etc.

El objetivo es conocer bien qué se está adquiriendo para evitar sorpresas más adelante. Tanto es así que del resultado de la due diligence va a depender la decisión de seguir adelante o no con la compra o fusión. Por ello, resulta increíble que hoy en día todavía la mayoría de los procesos de due diligence omitan el análisis de un área tan importante como es el riesgo penal. El Código Penal establece que la transformación, fusión, absorción o escisión de una persona jurídica no extingue su responsabilidad penal, sino que ésta se traslada a la entidad resultante, trasformada o absorbente.



Esto implica que al adquirir una sociedad nos exponemos a asumir la responsabilidad penal por determinados delitos que hayan podido cometer previamente los empleados, directivos o administradores de la empresa adquirida. Un riesgo sin duda demasiado elevado como para no tenerlo en cuenta en el análisis previo. La buena noticia es que podemos evitarlo llevando a cabo un Due diligence penal  De este modo, al igual que en otro tipo de due diligence se examinan contratos, registros públicos, etc. en la due diligence penal se examinan, entre otros, la existencia de un código ético, los mapas de riesgos penales, el funcionamiento del canal de denuncias, el histórico y los controles existentes.

Es importante destacar que este tipo de examen no tiene por objetivo detectar la comisión de delitos en la otra empresa, sino revisar los fundamentos de su modelo de prevención de delitos, así como la cultura ética y de cumplimiento existente. Se trata, en definitiva, de ejercer un debido control sobre la compañía a adquirir analizando su entorno de control y detectando posibles deficiencias.